Si, me gusta.
A mi y a Mario nos encanta viajar, nos encanta conocer nuevas ciudades, nuevos lugares, en donde tengamos harto que recorrer o donde simplemente podamos descansar o bañarnos en la playa, en una piscina o sentarnos bajo las estrellas a disfrutar de una noche solo para dos.
Ahora nuestros viajes son de a tres.
Inventamos destinos, el objetivo siempre es alejarnos de la rutina y compartir tiempo juntos.
Durante el viaje hablamos mucho, de todo.
Nos ponemos al día sobre cosas que hemos vivido o hecho y que no hemos podido contarnos.
Las horas de viaje no son extenuantes, porque las convertimos en la oportunidad de compartir y de reírnos de buena gana.
Nunca viajamos rápido, al contrario.
Vamos parando donde sea posible o necesario para que Fernando conozca cosas nuevas o para que haga pipi o coma.
Tiempo nos sobra, toda una vida, así que lo disfrutamos.
La estadía siempre es en una pieza para tres, requisito indispensable el televisor, ojalá con canal two five five (disney junior), pero casi no lo prendemos.
También se ha hecho necesario que haya piscina o un cafecito rico donde ir, son rutinas imperdonables.
El regreso siempre es triste, para todos.
Es señal de que volvemos a nuestras vidas, los trabajos y el jardín que nos separan, pero aliviamos el dolor planeando ya la próxima salida.

Su primera visita a Santiago, cuando conoció el metro.
"Mira mamá, un tren saliendo de un túnel"
San Pedro de Atacama, nuestro destino preferido.
Días de no hacer nada, solo recorrer espacios diferentes y reconocernos.
En el Balneario de Hornitos, al norte de Antofagasta.
Primero fuimos a la pieza 6 y luego a la casa 0.
Un bello lugar, alejado de todo, con una piscina inmensa que casi siempre es solo para él porque vamos en temporadas bajas.
Siempre quiere volver!
A la playa solo hemos ido a pasear, aun no goza de esa delicia.
Tocopilla. Fuimos a participar en una charla sobre Alimentación en Autismo.
Llegamos por la tarde y dormimos allá, y al otro día visitamos puntos importantes.
Fernando nos dijo
"Que lindo mamá, siempre quise conocer Tocopilla"
En el viaje de vuelta nos detuvimos en Gatico.
Taltal, hermosa ciudad al sur de Antofagasta.
Nos invitaron a Hablar de Autismo.
Llegamos por la noche a una hostería a la orilla del Mar.
El sonido de las olas le molestaba, pero pudo soportarlo. Al otro día salimos a la playa a que relacionara ese sonido con la imagen y lo entendió.
Participamos en la charla y luego nos fuimos a la plaza, se divirtió y comió un rico helado.
Punto aparte El Cafetal, un lindo café en el que tomamos una rica once.
Fernando nos dijo "Si nuestra casa se incendiara nos tendríamos que mudar a esta ciudad"





