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sábado, 13 de abril de 2019

Ser o no ser literal

Cuando la doctora dijo que Fernando tenía autismo de alto funcionamiento, no fue menor el impacto.
No somos del tipo de padres que creen que es cool tener un hijo asperger, para lucirse con él, para mostrar sus habilidades especiales, cómo conoce todos los dinosaurios, las banderas del mundo o las constelaciones del universo.
No, no pensamos en eso.
Pensamos en lo difícil que sería, que con su nivel cognitivo normal o superior él siempre se daría cuenta lo diferente que era.
Una de las características de Fernando siempre ha sido el gran y perfecto vocabulario que tiene.
Palabras rebuscadas, para nosotros, que para él fluyen como el aire.
Nos hemos preguntado siempre ¿donde las escucha?
Creo que vienen cargadas en su disco duro, ese disco duro que fue cargado en forma diferente.
Conoce muchas palabras y sus significados y las usa en contexto, eso es verdad, pero literalmente y ahí está el problema, porque los demás, todos nosotros, no las usamos bien siempre.
Hablamos mal, muy mal, hay que decirlo.
Usamos modismos, usamos palabras cambiadas, hablamos muy rápido.
A veces me pregunto ¿es él el que tiene un trastorno en la comunicación o nosotros?
Fernando es literal.
Si le dices que debemos salir temprano de casa, debemos salir temprano de casa, no hay segunda lectura.
Si le dices que debe portarse bien en el colegio, intentará con todas sus fuerzas hacerlo y sentirá culpa inmensa por no lograrlo, a veces, lo que termina por descompensarlo.
No hay términos medios para él.
Por ejemplo, si pelea con otro niño y un adulto le dice a ambos, ustedes no deben pelear deben ser amigos, el entenderá que deben ser amigos, aunque el otro niño lo moleste, lo golpee o lo trate mal, porque deben ser amigos, y hará su mejor esfuerzo por ello.

La literalidad es un gran problema en mi vida, no en la de él, y en la del resto, porque no lo entienden, no entienden lo cuidadosos que debemos ser al hablarle aun niño que como Fernando es literal.

De muestra un botón, la historia de Santiago y su profe de religión.
Eso es lo que viven nuestros hijos a diario.

"Su hijo podría interpretar palabras según su significado exacto; es decir, tendrá un sentido literal del lenguaje y no podrá entender bromas o ironía. También podría tener dificultad para interpretar el lenguaje corporal o las expresiones faciales.
Los niños mayores pueden tener un uso poco común del lenguaje y pueden tener dificultad para iniciar o mantener conversaciones"