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domingo, 24 de octubre de 2021

La muela

El jueves en la tarde estábamos en casa cuando Fernando me avisó que algo malo estaba pasando, se acercó a mi, traía las manos en la boca, de la que le salía sangre.

Qué pasó? - le pregunto.

- No se.

Se enjuagó y seguía saliendo sangre, entonces me di cuenta de que se le había quebrado una muela y de ahí brotaba la sangre.

Nos asustamos, los dos.

Mamá, vamos a la dentista - me pidió, pero su dentista no estaba atendiendo.

Comenzó a hablar raro, porque no quería cerrar la boca. 

Por la misma razón se le juntaba saliva en su boca y tendía a ahogarse con ella.

Tendríamos que ir a urgencia, dentista nueva, lugar nuevo, no se si lo soportaría. 

Se lo dije y aceptó.

Nos fuimos a Diagno Salud, cerca de la casa. Llegamos, pedimos atención de urgencia y nos dijeron que esperáramos un ratito. 

Ese tiempo me sirvió para que Fernando se calmara y se hiciera a la idea de que vería a una nueva dentista. Ya la sangre se había detenido.

Al mirar su muela, se veían algunos pedazos sueltos. 

Evidentemente se había quebrado.

Salió la asistente y le preguntó - tú eres Fernando? Qué te pasó? Muéstrame.

El abrió su boca.  Ya - le dijo - espera un rato y te vamos a pasar.

Al paso de unos minutos lo llamaron y entramos.

Fernando desde los tres años ha ido al dentista, cada seis meses. La Caro, su dentista, comenzó trabajando con él con pictogramas, logrando que venciera el miedo al sillón, a los procedimientos, explicándole todo lo que hace, permitiéndole hablar y contestándole todas sus preguntas. 

Fernando no tiene miedo al dentista, eso es un gran logro.

Entramos a la consulta e inmediatamente se sentó en el sillón y abrió su boca. 

La dentista lo saludó, se presentó y le preguntó que le había pasado. El le contó que se había quebrado su muela, que no le dolía, pero que si había sangrado y se había asustado.

La dentista me preguntó a mi - le duele?  

No se - le dije - porque el está en el espectro autista, su tolerancia al dolor es muy alta.

La dentista le revisó y descubrió que la muela nueva había salido y eso colapsó la muela de leche. Uno de los trozos había quedado ahí, enganchado a la encía. Seguramente eso le molestaba. 

Sacó el pedazo y se lo mostró a Fernando. Le explicó lo que había sucedido y le dijo que ya todo estaba bien. Pero Fernando no estaba convencido, habló nuevamente siseando, si cerrar su boca.

La dentista le pidió que se acostara nuevamente para revisar y le aseguró que ya no quedaba nada de la muela antigua. 

-Ya estás bien Fernando, ya puedes hablar bien. Hazlo. Y él habló y lo hizo normalmente. Lo había logrado.

Es importante destacar que Fernando estuvo siempre con su teléfono celular y sus audífonos, lo que le permitió  mantenerse mas calmado y tranquilo.

Entonces la dentista me sugirió tomar una radiografía para revisar como venían las muelas.

- Fernando, te vamos a tomar una foto - le dijo. Y lo llevaron a la pieza contigua.

Yo miraba desde fuera. Entre ella y la asistente lo sentaron, acomodaron la maquina de RX y le explicaron lo que harían. El proceso fue invasivo, lo es para cualquiera, y le incomodó. Al terminar estaba triste, dijo que le había dolido, pero la dentista lo distrajo indicándole que ahora verían sus muelas. Se las mostró y le explicó que las muelas nuevas ya venían saliendo, por lo que lo que le había sucedido hoy le podría volver a pasar.

El ya estaba bien, salió de la pieza sin mirar atrás, sin dar las gracias y sin despedirse (autisteando, dije yo).

Me despedí por él, di las gracias y salí para alcanzarlo.


Gran merito de la odontóloga Karina Cortés Marabolí (de quien supimos el nombre porque era Cortés igual que Fernando) y su asistente, a quien no le preguntamos el nombre.





domingo, 23 de mayo de 2021

Yo te abrazo para que no te hagas daño

 El domingo 16 de mayo de 2021 acompañamos a Katherine Leyton a votar al Liceo Técnico de Antofagasta. Para nosotros fue un honor que nos haya pedido ser su apoyo para la posibilidad de ejercer su derecho a exigir voto asistido, a fin de compensar la ansiedad que el momento le causó luego de tan ardua campaña como candidata constituyente.

La pasamos a buscar a las 10:30 horas de la mañana, fuimos Mario Fernando y yo. Katherine nos estaba esperando junto a Lisa, su pequeña hija de 5 años, quien llevaba consigo a su muñeca, su hermanita, llamada Gatito Bonito.

Llegamos al centro, nos estacionamos y partimos al lugar de votación. Al llegar ahí, le permitieron a Katherine entrar con Mario y Lisa, nosotros, con Fernando, los esperamos en la puerta de salida.

Creo que olvidé comentar que cuando íbamos hacia el Liceo, Lisa se presentó con Fernando, quien, en su actitud habitual, solo saludo, sin hacer contacto visual ni mayor comentario.

Luego de que Katherine votará, salimos y compramos helados para los niños. Ahí se produjo un acercamiento entre ellos, mientras decidían que helado comer. Y nos fuimos caminando, conversando sobre los detalles de tan importante momento para todos.

Cuando estábamos a una cuadra de llegar a nuestro auto Lisa estaba cansada y Katherine la tomó en brazos, al llegar a la esquina su muñeca    cayó de sus brazos, pero ninguno de nosotros se dio cuenta. Al llegar al auto, subimos a Lisa, a Fernando, nos subimos nosotras y Mario, entonces sucedió.

Un colectivo paro en el cruce, aunque tenía luz verde, su chofer se bajó corriendo, dejando la puerta de su vehículo abierta y obstaculizando el paso de otros autos. Este sujeto corrió hacia la esquina, por la nosotros habíamos pasado y recogió del piso a la muñeca de Lisa. Ahí nos dimos cuenta.

Fue cosa de segundos. 

Katherine se bajó del auto y corrió hacia el colectivo.

Yo abrí mi puerta gritando..  es nuestra la muñeca, es nuestra la muñeca.

Mario, y el chofer de una camioneta que estaba atrás nuestro, tocaban la bocina, haciendo un ruido infernal.

Aun así, el sujeto partió con su auto, llevándose la muñeca de Lisa. 

El momento en que vimos a Katherine parada en el medio de la calle sin saber como reaccionar fue eterno, yo le pedía a Mario que sacara el auto para perseguir al sujeto, pero venían muchos autos por la misma vía, y entonces ocurrió lo maravilloso.

Otro colectivo se detuvo y le dijo a Katherine que se subiera, juntos seguirían al sujeto para que devolviera la muñeca.

Todo esto ocurrió en la esquina de calles Bolívar y San Martín, luego en la esquina de Bolívar y Balmaceda, Katherine alcanzó al sujeto, tocó su ventana pidiendo la muñeca, y el volvió a partir sin devolverla. 

Por nuestra parte, Mario había logrado salir del estacionamiento, y al partir Fernando, que iba sentado en su sillita, nos dijo: Lisa va sin su mamá y sin su cinturón. Claro, en el viaje de venida a Lisa la traía sujeta Katherine, y ahora ella no estaba. Lisa esta sin su mamá y sin su muñeca y con tres completos desconocidos.

Mamá, me dijo Fernando, no te preocupes, yo me encargo.

Lisa, ponte el cinturón, ponte el cinturón, le decía, mientras hacía el esfuerzo de tirar el cinturón y engancharlo. Mario seguía conduciendo y yo tratando de dar instrucciones, sin lograrlo, pero también encantada del esfuerzo de mi Feña por solucionarlo. Finalmente, no pudo. 

Entonces me dijo:

Mamá, no te preocupes, yo la abrazaré para que ella no se haga daño, y la abrazó, haciendo una llave de seguridad al rededor de su cuello.

Lisa, no te asustes, yo te abrazo para que no te hagas daño.

Ella, triste y asustada, se recostó en su pecho.

Fue un momento de ternura inconmensurable. 

Empatía, quien dijo que mi hijo autista no tiene empatía. No solo es un ser que sigue las reglas al pie de la letra, en un auto se anda con cinturón. sino busco la forma de solucionar el impase y dar tranquilidad a Lisa.

En eso apareció Katherine, traía a la muñeca. Habían alcanzado al sujeto frente al terminal pesquero y el chofer que la llevó se bajó a rescatar ala muñeca. Esteban, un chofer de nacionalidad colombiana, que la apoyó incondicionalmente al verla desesperada y que cuando todo terminó le dijo:

"A mi me da pena señora, que muchos dicen que los colombianos venimos a robar y no es así, muchas veces no somos nosotros".  El sujeto que se llevaba la muñeca era chileno, no dio explicaciones, no pidió disculpas, tal vez nunca entendió lo que había provocado con su egoísta acción.


La cámara de nuestro auto, grabó parte de este momento, de este increíble y desagradable momento, que gracias a Dios, tuvo un buen final, gracias a la decisión de Katherine de ir a buscar a Gatito Bonito y a la buena acción de Esteban que la ayudó.



Punto aparte, la actitud de Fernando, que nos sigue enseñando que es un héroe, dispuesto siempre a proteger a los demás.


sábado, 8 de mayo de 2021

Trastorno del Sueño

De acuerdo a Internet hay mas de 100 trastornos diferentes de sueño y de vigilia, entre ellos, problemas para conciliar el sueño y permanecer dormido (insomnio), problemas para mantener un horario regular de sueño.

Junto con su autismo, Fernando tenia problemas ocasionales para conciliar el sueño, esto provocaba que se durmiera muy tarde, con mucha dificultad, manteniéndonos también a nosotros sin dormir.

En todo caso su situación nunca fue tan extrema, pues conocimos a familias cuyos niños o niñas dormían muy poco cada noche, a veces pasaban uno, dos o mas días sin dormir, o tenían los horarios cambiados, especialmente al llegar a la adolescencia.

Uno de los neurólogos que lo vio recetó melatonina, una cápsula media hora antes de la hora de dormir. Comenzó a tomarla a los cuatro años y el efecto era el esperado. El medicamento, natural, lograba que tuviera sueño y se durmiera exactamente 30 minutos luego de tomarla. 

Esto nos permitió comenzar a dormir temprano a todos, descansar.

Al paso del tiempo, dejó de necesitar la melatonina siempre, la tomaba solo cuando sentía que no podía dormirse. Esto era muy pocas veces, hasta antes de la pandemia.

Con la llegada del Covid llegaron también los miedos y con ello volvió su dificultad para dormirse, para conciliar el sueño, para mantenerse dormido y para dormir solo. Entonces volvió la melatonina casi a diario, de domingo a jueves, y viernes y sábados durmiéndose muy tarde.

Lo hemos probado todo, quitar pantallas, acostarnos con él, reacondicionar su pieza, la consulta con un neurólogo, que nos aconsejó reforzar la melatonina con otro medicamento, que finalmente lo hacía dormir pero no profundamente como hubiéramos esperado y, por el contrario, lo mantenía muy cansado durante el día en sus clases.

Fernando ya tiene 9 años, el es consciente de su dificultad para dormir y eso nos preocupa mucho más.

Para evitar su pena, su desesperación, volvimos al colecho, no sabemos por cuanto tiempo será. Quisimos evitarlo, pero entendimos que lo necesita por ahora.

Hay días en que se duerme en su pieza, pero luego de unas horas llega a la nuestra. Pero la mayor parte del tiempo se duerme con nosotros, se siente seguro.




Hace unos días me dijo:

Mamá, cuando me duerma me puedes sacar una foto? 

Claro hijo.

Y aquí está.