Una de las dificultades de Fernando al comenzar su vida escolar fue la motricidad fina.
Tomar el lápiz con pinza, hasta hoy, es un objetivo no logrado.
Volviendo años atrás, en el jardín ni siquiera le gustaba tomar un lápiz, tenerlos cerca. Mientras sus compañeros y compañeras hacían trazos, tareas y dibujos, para él los lápices no eran atractivos. Llegué a pensar que nunca lo sería.
Pero el año 2015, ya en kinder, todo cambió.Comenzó a dibujar, a pintar, a recortar y a crear. Su estuche se volvió su gran tesoro, muchos lápices de colores, plumones, tijeras y cinta adhesiva, sus mejores amigos.
Su imaginación volcada en dibujos, en figuras, en espacios, en mundos. Incluso dibujos representando textos e historias escuchadas.
La mezcla de colores, el uso de efectos, la creación de diversos personajes, el nacimiento de su propio avatar, que hasta hoy acompaña mucho de sus dibujos.
En Biblioteca Viva conoció a la Dibujona, estaba pequeñito, recién diagnosticado con autismo y con hartas dificultades de atención, motricidad y control, pero tenía ganas. Desde el primer taller que hizo con ella, han pasado muchos mas, y su talento ha ido creciendo junto a él.
Hoy busca talleres a los que asistir, pues sigue creando, en papel o en formato digital.
Una vez nos dijo una terapeuta, si Fernando tiene una pasión no tengan miedo de respetarla y apoyarlo, esa pasión se puede convertir en su forma de vivir por siempre!





