La alimentación selectiva es una de las características de las personas autistas.
No son mañosos, ni malcriados. No es solo el sabor de las cosas, ni el olor, es la textura, la forma, el color, el sonido que se produce al masticarlas.
Fernando desde pequeño come pocas cosas.
Pollo, carne, pescado, a veces. Clara de huevo cocido.
Leche, cereales y galletas. Arroz, fideos, papas fritas.
Tomate y sandía.
Comía plátano, dejó de comerlo cuando comenzó a sentir que el amarillo era violento. No le gustaba ese color, ni en la ropa, ni en el piso, ni en nada. Tuvimos que trabajar en eso.
Un día le di manzana, era roja, pero al mascarla, le sacó a la cascara y dejó de serla, no quiso seguir.
Nunca lo hemos presionado, para qué?
Si íbamos a comer a algún lugar, le pedíamos cosas sencillas de su gusto, pero empezó a crecer y él mismo comprendió que su alimentación no era tan saludable. En el colegio le hablaron del sistema circulatorio y el daño que provocaba la comida chatarra.
Llegó a casa y me dijo que quería ir a un doctor, que revisara si le había hecho mucho daño a su cuerpo con esta mala decisión de comer cosas poco saludables. Lo llevamos.
La doctora lo controló, talla, peso, reacciones. Habló mucho con él. Le preguntó que pasaba y él le explicó. Entonces hicieron un trato, debe bajar el consumo de carbohidratos, aumentar el ejercicio e incorporar frutas y verduras.
Le dio opciones, debía elegir dos de cada una, papa cocida, zanahoria, manzana y kiwi.
No ha sido fácil.
Fernando sabe, racionalmente, que debe incorporar nuevos alimentos, pero le cuesta.
La zanahoria y la papa las ha comido, pero no le encantan.La mazana un poco menos, no tuvo cabida.
El kiwi, al que yo menos le tenía fe, le encantó.
No es simple, hay que cortar, sacar adornos, pepas, cascaras, cualquier cosa que escape de lo normal en la fruta o verdura. Hay que enmascararlas, apanarlas, disfrazarlas, pero vale la pena si finalmente las incorporan.
Hay que servirlas solas, jamás mezclar, platos separados o platos con divisiones.
A algunos padres les sirve presentarlas con diseños divertidos, acompañarlas con cremas o salsas, a otros no.
Hay que ingeniársela.
De la nada también quiso comer sopa, Mario le dijo que la prepararan juntos, entonces se entusiasmó y la preparó y la probó. Sopa de tomate, la encontró exquisita. Es primera vez que come algo liquido que no sea agua, leche o bebida. Maravilloso!Nunca pensé que sería posible, pero los 10 años llegaron llenos de desafíos. El se está desafiando, día a día.
Sabe que es autista, y que su cerebro funciona en forma diferente, y que sus sentidos están enredados, y que debe hacer más para lograr lo que los otros lograrán sin esfuerzo, pero desafiarse es bakan, y así va avanzando.


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