Fernando entró a la sala cuna a los 6 meses, estuvo 3 meses en un jardín que luego cerró y tuvimos que buscar uno nuevo.
Entonces llegamos a su jardín actual, Corazoncito 2. Ahí ha estado desde los 9 meses y hoy tiene 4 años y medio.
Desde su primer día en el Corazoncito su tía fue la tia Mayra, su tía Mayra.
La tía que lo regaloneaba demasiado, la tía que en todas las fotos aparecía con él en su regazo, la tía que se esforzaba por comunicarse con él a diario y por evaluarlo, aunque no siempre lo lograba, por lo que un día se armó de valor para hablar conmigo y contarme de sus aprehensiones sobre Fernando. Me dijo que ella notaba algunas características en él que le preocupaban, que no hacía contacto visual, que no se relacionaba con sus compañeros, que no se comunicaba con ella, que no seguía instrucciones y que cuando intentaba evaluarlo él no hablaba. Sin contar que le gustaba esconderse bajo la mesa, en muebles o espacios pequeños.
Mientras ella me hablaba yo escuchaba en sus palabras mis propios miedos, los que yo tenia acumulados hace tiempo. Todas esas cosas las hacía también en casa.
Entre mis propios pensamientos escuché que tal vez Fernando podía ser asperger, lo mismo pensaba yo hace mucho tiempo.
Después del diagnostico de Fernando, su tía Mayra nos dijo nunca había trabajado con un niño con autismo, que tampoco les enseñaban profundamente sobre estas necesidades especiales en la U, pero que seguiría con él y aprendería lo necesario. Me emocioné, estaba asustada, pensé que tendría que cambiarlo, llevármelo de ahí, de su jardín.
Y así ha sido al paso de los años, su tía, y todas las otras tías, la tía Naty, la tía Deya, han trabajado a la par con nosotros en el crecimiento de Fernando.
Hoy la tia Mayra esta embarazada y a punto de irse con prenatal.
La llegada de este día era mi peor pesadilla, no solo porque la tía no volvería al jardín por un tiempo sino porque ademas llegaría una tía nueva, y pensé que iba a ser muy difícil para Fernando esa transición. Se trata de volver a empezar y que difícil es con él.
Comenzamos prontamente a anticiparlo con la llegada de este momento "tan complejo". Le contamos del embarazo, de la pancita, de Alonso, el bebé. De que la tía tendría que irse cuando él quisiera llegar.
Fernando: Mamá, tengo miedo de que no esté la tía Mayra, tengo miedo de otra tía nueva, y si nos quedamos en casa si la tía no está y volvemos cuando la tía esté?
Uff.
Y llegó el día, llegó la tía nueva, la tía Karla, la "Karla de la escuela" (porque su fonoaudiologa también se llama Carla y buscó inmediatamente la forma de diferenciarlas).
Ayer le pregunte:,Fernando y como es tu tí nueva?
Fernando: la tía Karla, me gusta.
Bien, le cayó muy bien. Prueba inicial superada.
Ahora me toca hablar con la tía nueva, volver a hablar de Fernando, de sus deficit y de sus fortalezas, de sus particularidades. Lo hice y con esto me encontré.
"No se mucho de Autismo, pero desde que supe de Fernando he estado estudiando y leyendo harto para entender y espero que ustedes me ayuden y me enseñen y yo estoy super abierta a aprender. Para mí es un agrado y un desafío trabajar con Fernando"
Hablamos de sus características, de sus formas de aprendizaje, de evaluación diferenciada, de su lenguaje avanzado, de su gusto por esconderse y sus momentos de soledad , que a veces son tan necesarios. Le advertí que era difícil, pero también le dije que sería para ella una gran experiencia.
Gracias Dios mío, gracias por poner en nuestro camino a las mejores personas para trabajar con Fernando, para acompañarlo en su crecimiento, para que viva sus días. Somos realmente afortunados.
No hay comentarios:
Publicar un comentario