Bueno, a mí siempre me han gustado, así que disfruto armándolos con él y creo que le traspasé el gusto.
Cuando estaba chiquitito, le compraba muchos y de diferentes motivos, y practicábamos varias cosas a la vez cuando comenzábamos a armarlos:
1. Trabajo en equipo, lo hacíamos juntos.
2. Turnos, pues íbamos poniendo piezas alternadamente.
3. Que siguiera instrucciones.
4. Esperar.
5 Tolerancia a la frustración, cuando no podía encajar las piezas fácilmente.
Además practicábamos letras, números, colores, formas, animales o vocabulario, dependiendo de los motivos de cada rompecabezas.
Contrario a lo que podría pensarse, aunque se aprendía de memoria estos rompecabezas igual gozaba armándolos una y otra vez, y él mismo les aplicaba dificultad, empezando por distintos lados, por ejemplo.
Le gusta esto de encajar, de buscar que las piezas se ajusten entre ellas, de probar una y otra pieza entre sí.
Nos ha visto hacerlo cuando hemos tenido algún rompecabezas grande, aunque hace tiempo no tenemos tiempo para eso.
Este fin de semana su madrina, Ximena, le regaló un rompecabezas más grande y del Espacio.
Es el más grande que ha tenido en sus manos y decidimos armarlo hoy.
Para empezar, desocupamos la mesa del comedor y sacamos todas las piezas.Entonces reunimos todas las que correspondían al contorno.
Mi ayuda consistió en apoyarlo en buscar todas las piezas del contorno y dentro de ellas subagruparlas por tonos y colores.
Una vez que las teníamos separadas le dije que empezáramos a encajar, y avanzamos algo.Toda esta primera etapa fue en abstracto, solo mirando las piezas, colores, formas y tonos.

Cuando dejamos de avanzar, saqué el poster que traía el rompecabezas
para que pudiera guiarse mejor y así fue.
Con el dibujo comenzó a manejar mejor las piezas y los encajes.
Así fuimos avanzando, yo comenzaba a formar partes, por ejemplo un planeta, y luego se lo pasaba para que él lo terminara.
O, le apuntaba algún dibujo y le decía "ya, busquemos la nave espacial" por ejemplo. O el satélite, o el cometa. Y enseguida él comenzaba a buscar las piezas y a armar.
No lo hizo solo. No, era difícil para él.Se frustró en algunos instantes. Si, pero yo seguía intentando armar, y él se volvía a entusiasmar.
Me dijo que estaba aburrido y/o cansado. Sí, pero como yo seguía armando volvió a entusiasmarse una y otra vez.

Terminó el rompecabezas prácticamente sólo.
Cuando ya quedaban pocas piezas para él fue un desafío terminar.
Fue una entretenida tarde, nos divertimos, nos reímos, me asombré, y lo disfruté!

Creo que ya encontré a mi compañero
para el próximo 1000 piezas!
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