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domingo, 25 de septiembre de 2016

Mi amigo globo

Una de las características que Fernando presentaba cuando era pequeño es que no tenía juego simbólico. 
No jugaba con  sus juguetes creando historias o ficción, simplemente los alineaba, los apilaba, y en el caso de los autos, daba vueltas y vueltas las ruedas.

El juego simbólico es la capacidad de simbolizar, es decir, crear situaciones mentales y combinar hechos reales con hechos imaginativos. Este tipo de juegos es muy importante, debido a que el lenguaje también está presente en ellos.

  • Permite al niño representar situaciones mentales reales o ficticias.
  • Favorece la comprensión y asimilación del entorno del niño.
  • Desarrolla su lenguaje.
  • Contribuye con su desarrollo emocional.
  • Desarrolla su capacidad imaginativa.
  • Permite en el futuro un juego colectivo y con reglas.
  • Progresivamente, el juego va transformándose y asemejándose a la realidad.
Esto lo alejaba de sus compañeros de jardín, porque no se integraba en las historias que creaban los otros.

Una de las neurólogas que lo vio nos sugirió que le compráramos animales, grandes, vistosos, y que con ellos le ayudáramos a crear historias. Lo hice, busqué los mas grandes. Un elefante, una jirafa, un caballo, un león. Se los pasé y le dije que jugáramos a la selva, que repitiéramos los sonidos... y nada. Nunca los tomó. Finalmente los regalamos.

Pero no nos rendimos, seguimos intentándolo con otros objetos, con otros lugares, con otras ideas. Especialmente con autos o con el espacio, que era lo que más le llamaba la atención.

Cada vez que veía un dibujo animado insistíamos en la forma de jugar, en las historias que contaban. O cuando me ayudaba a ordenar su pieza, tomábamos los juguetes y creábamos un poco de ficción intentando llamar su atención.

Sus terapeutas, Carla y Maka también lo hacían. 

Era especialmente divertido escuchar en terapia ocupacional cuando Maka trabajaba la vestibulación, sus historias de astronauta, sobre una nave que en medio del espacio, huía de asteroides y cometas; o sus historias de barcos piratas.

Algo de eso funcionó, en algún momento Fernando despertó a la imaginación y comenzó a crear historias. En todo momento, con cualquier cosa. Y las verbaliza en voz alta. Es un sueño escucharlo.

Ver como aun alinea sus juguetes, pero ahora con sentido, relatando acciones, dificultades, riendo o preocupándose. Los mezcla, los separa, pero con lenguaje y contexto. Como si en su cabeza hubiera millones de historias enredadas (bueno, como las hay también en la mía).

Ayer fuimos a un cumpleaños, se subió a la cama elástica y había un globo amarillo, inmediatamente nos dijo:

Papá, mamá, les presento a mi amigo globo. 

El tiene 5 años igual que yo y le gusta saltar igual que a mí. 

Yo le he enseñado algunos trucos.


Y comenzó a mostrarnos piruetas con el globo.
Le hice preguntas, insistí en la historia y él la fue rellenando de nuevos elementos.
Su imaginación es exquisita y me encanta!

Cuando quiso irse a casa llevaba a Globo, al llegar al estacionamiento se le escapó de las manos y se fue bajo los autos.  Tal vez lo más lógico hubiera sido irnos, llevaba otro globo azul en forma de espada, pero vi su cara y entendí que debíamos buscarlo. Era su amigo Globo.

Mario sin pensarlo se tiró al suelo y logró rescatar a Globo, me lo entregó y en un movimiento absurdo lo reventé. El gesto de Fernando era indescriptible. Tuve miedo de que se descompensara y traté de explicarle que había sido un accidente. Me preguntaba porque se había reventado si era su amigo. No estaba triste ni desesperado, pero si contrariado.

En ese momento Claudia, una de las invitadas al cumpleaños le dijo Te traeré otro y solo atiné a decirle que fuera amarillo. 

Nos subimos al auto y no quería que cerráramos las puertas hasta que Globo llegara, y así fue. Claudia trajo a un globo nuevo, igual al anterior y entonces nos devolvimos a casa con él sentado en el auto junto a Fernando.

Tal vez si nos hubiéramos ido sin Globo no hubiera pasado nada, tal vez sí, no lo se, pero cuando llegamos a casa le presentó Globo a sus abuelos. La historia continuaba.

Me quedó dando vuelta otra cosa. 
Cuando Claudia me entregó el segundo globo y le di las gracias (yo aun tenía culpa de haber reventado el primero después del esfuerzo que Mario había hecho para recuperarlo) me dijo

No te preocupes, conozco a tu hijo, y se que a estos niños hay cosas que pueden complicarlos.

Amé eso de ella. Pues no tiene más relación con el autismo que lo que conoce gracias a nuestras publicaciones, el trabajo de su hermana y amigas en común con hijos con autismo como el mío, pero su empatía fue sin límite.

Ojala vayamos encontrando muchas Claudias en nuestras vidas. 
Ojalá Fernando siempre pueda contar con ellas.

martes, 20 de septiembre de 2016

Cuidemos el planeta

Vamos caminando por la calle, Fernando ve un papel en el piso y me dice.

Mamá, detente, hay un papel. Debemos recogerlo y botarlo en el basurero. Así cuidamos el planeta.

Lamentablemente, en la misma calle, siguen apareciendo papeles, envoltorios, cascaras de naranja, botadas. Entonces me repite:

Vamos a recogerlas y a botarlas en el basurero o el planeta se va a enfermar.

La conciencia social de mi hijo respecto del cuidado que se debe tener con el planeta es amplia. Porque nosotros se lo hemos inculcado, porque en su jardín la tía Mayra se lo ha enseñado, porque lo ve en sus dibujos animados, y le cuesta entender, igual que a mí, que a mucha gente de nuestra ciudad no le importe.

Un día íbamos caminando por el centro cuando pasó una señora con unos niños pequeños y ella botó un papel, entonces Fernando sin pensarlo le dijo:

No debes botar el papel en la calle, debes botarlo en el basurero porque dañas el planeta.

Lo dijo fuerte y claro. Ella ni se inmutó. Yo creo que no lo escuchó, pero yo me agaché y recogí el papel.

Es difícil explicarle a él que al resto no le importa o no entiende lo importante que es mantener nuestros espacios limpios.

Lo mismo sucede con el agua. Siempre está preocupado de que que no se pierda.

Cuando nos lavamos la cara, las manos o los dientes me dice:

Mamá, cierra la llave, cierra la llave porque el agua se puede cortar y es malo para el planeta.

Finalmente, sucede lo mismo con la luz, reafirmado con el tema Enchufe Vampiro de Cantando Aprendo a Hablar, que le ha enseñado que los artefactos no deben estar enchufados si no los estás usando porque no es necesario. Si ya esta cargado, desenchufa mamá. No pierdas luz.






Ojalá todos pensáramos como tú!


jueves, 15 de septiembre de 2016

Atletismo

Fernando siempre ha sido bueno para correr, le gusta.

Cuando estaba pequeñito se nos escapaba constantemente.

Bastaba con que se nos soltara un segundo y comenzaba
a correr sin rumbo y bastante rápido.



Por esta razón decidimos usar con él una mochila
con tirantes con la que lo manteníamos controlado.

Fuimos criticados porque "parecía perro"
(así nos dijeron varias veces), pero era lo más seguro.

En febrero de este año estábamos en el aeropuerto y se arrancó, lo perseguí, pero lo perdí. Cayó de una escalera mecánica.

Gracias a Dios ese accidente no pasó a mayores, solo contusiones y un gran susto para ambos.

A partir de ese día dejó de escapar y dejamos de usar el tirante. Pero no dejó de correr.

En casa, en la playa, en el parque, en cualquier lugar abierto aun lo hacía sin parar.

En abril vimos la película Los Increíbles y Fernando descubrió a Dash, entonces comenzó a identificarse con él y su gusto por correr se acrecentó.


Cómo a mí me gusta trotar, comencé a salir con él.

Y participamos en algunas carreras familiares,
las que terminamos corriendo, trotando
o caminando, pero llegamos a la meta.

Hace dos meses en la OID nos inivitaron a participar en competencias
de Atletismo en los Juegos Paralímpicos.

Carreras de 100 y 50 mts planos.



Esto era más complejo, significaba qué siguiera instrucciones,
que aprendiera reglas a seguir,
que respetara turnos,
que compitiera y aprendiera a no frustrarse o enojarse si no ganaba.

Lo inscribimos.

Practicamos durante dos meses, todos los sábados,
en un taller en que el tío Sebastián le enseñó cosas básicas
y lo acostumbró a correr de un lado a otro
en forma ordenada.


Finalmente corrió en las competencias y lo hizo muy bien,
y aunque no ganó el primer lugar, no se frustró,
no se enojó, por el contrario, terminó feliz.




8 de septiembre 2016
Medalla 2° lugar en 50 mts.
Medalla 3° lugar en 100 mts.

martes, 6 de septiembre de 2016

Fernando

Fernando nació en Antofagasta. 
Nació entre la espuma del mar. 
Sus ojos están llenos de cielo, de nubes, de sueños. 
Su mirada, esquiva, se pierde en el horizonte. 
Nosotros, intentamos seguir su mirada, no siempre lo logramos. 
Hay muchos Fernandos en nuestra ciudad.
Todos perciben el mundo de manera diferente. 

La ciudad los ve nacer.
La ciudad los cobija.
La ciudad los incluye? 
Antofagasta, habla de autismo.
Antofagasta, protege a tus hijos.
Antofagasta, tu futuro depende de ellos. 


Fernando mira la ciudad 
a través de la Portada, 
un monumento para nosotros 
un túnel para él.

jueves, 1 de septiembre de 2016

La Limonada

Fernando este año asistió a Super Chef, un taller de cocina en la OID.


Ahí aprendió a hacer pizza, pastas y tragos, analcohólicos por supuesto.

Le encantó!

Después de terminar el tercer día de taller, llegó a casa entusiasmado y feliz, contándonos todo lo que había aprendido.


Había cumplido recién los cuatro años.




Este año, en su jardín, lo inscribimos en la academia de cocina, y todas las semanas, el día jueves, debemos enviar materiales para que él haga alguna cosita rica.

Lo mejor de esto es qué lo que hace se lo come, lo que es bastante bueno considerando que su alimentación es muy restringida.

Hasta ahora ha preparado cocadas, brochetas de fruta, selladitos, macedonia, etc..

Hoy fue el turno de la Limonada.

La instrucción era: Enviar 4 limones grandes, 4 cucharadas de azúcar en un pote cerrado y un vaso con bombilla.

Fernando solo come tomate, y alguna vez comió platano y palta, hoy no lo hace.

Limón? ni pensarlo.

Con su tía preparó limonada.

"Primero se debe exprimir los limones, luego se pone agua, luego se agrega el azúcar con una cuchara y luego está lista y la ponemos en el vaso para tomarla con la bombilla"

Cuando fuí a buscarlo al jardín tenía su vaso con limonada, y había tomado.

Me dijo que le gustó mucho y que quería que la preparáramos en casa, que él me iba a enseñar.

Además, nos pidió que le hiciéramos jugo de naranja y de manzana, porque la tía le dijo que quedaban muy ricos!

Lo haremos, obvio.

Queremos que pruebe cosas nuevas.

Ojalá así sea.