Mamá, detente, hay un papel. Debemos recogerlo y botarlo en el basurero. Así cuidamos el planeta.
Lamentablemente, en la misma calle, siguen apareciendo papeles, envoltorios, cascaras de naranja, botadas. Entonces me repite:
Vamos a recogerlas y a botarlas en el basurero o el planeta se va a enfermar.
La conciencia social de mi hijo respecto del cuidado que se debe tener con el planeta es amplia. Porque nosotros se lo hemos inculcado, porque en su jardín la tía Mayra se lo ha enseñado, porque lo ve en sus dibujos animados, y le cuesta entender, igual que a mí, que a mucha gente de nuestra ciudad no le importe.
Un día íbamos caminando por el centro cuando pasó una señora con unos niños pequeños y ella botó un papel, entonces Fernando sin pensarlo le dijo:
No debes botar el papel en la calle, debes botarlo en el basurero porque dañas el planeta.
Lo dijo fuerte y claro. Ella ni se inmutó. Yo creo que no lo escuchó, pero yo me agaché y recogí el papel.
Es difícil explicarle a él que al resto no le importa o no entiende lo importante que es mantener nuestros espacios limpios.
Lo mismo sucede con el agua. Siempre está preocupado de que que no se pierda.
Cuando nos lavamos la cara, las manos o los dientes me dice:
Mamá, cierra la llave, cierra la llave porque el agua se puede cortar y es malo para el planeta.
Finalmente, sucede lo mismo con la luz, reafirmado con el tema Enchufe Vampiro de Cantando Aprendo a Hablar, que le ha enseñado que los artefactos no deben estar enchufados si no los estás usando porque no es necesario. Si ya esta cargado, desenchufa mamá. No pierdas luz.

Ojalá todos pensáramos como tú!
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