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martes, 26 de abril de 2016

Basic

Hace unos días un amigo informático me preguntaba cómo podía llegar a explicar el autismo y de una u otra forma llegar a acercarse a un chico con autismo, y me acordé de mis primeros inicios en temas informáticos, por allá por la década de los 80, cuando unas cuantas líneas de código en Basic nos permitían hacer cosas, que para ese entonces eran maravillosas como crear algo similar a lo que hoy conocemos como una ventana de Windows.
Al intentar analizar a nuestros hijos ellos son así, vienen programados en basic, no tienen una programación orientada a objetos, tienen una programación lineal, que les permite ir decodificando esta vida sólo con instrucciones simples y concretas y de manera ordenada, si no éramos capaces de ser claros en nuestras instrucciones el computador podía estar días enteros dando vueltas sobre una misma instrucción sin poder procesarla, al igual que nuestros hijos, si no les entregamos instrucciones apropiadas no nos entenderán, ellos se ofuscarán al igual que nosotros y en definitiva no lograremos una comunicación efectiva y por ende no lograremos que sigan nuestras instrucciones y les causaremos un gran recalentamiento en sus circuitos, que terminará con una gran descompensación que será muy difícil parar.
El autismo me ha hecho ver que debemos regresar a las cosas simples de la vida, a olvidarnos de andar con tantos rodeos, a centrarnos en cosas concretas, a hacer uso del idioma como corresponde y no con los modismos o incoherencias con las que estamos acostumbrados a lidiar día a día, debemos volver a lo natural, al contacto con los animales, a mirarnos a los ojos, a que lo que prometes lo cumples, a ser un caballero de tomo y lomo, como los de antes, como nuestros abuelos, hombres de palabra, de pocas palabras pero sinceras y honestas, de la palabra que valía más que un papel firmado. Sí porque nuestros niños no entienden que si les dijimos un itinerario no lo cumplamos, o que si prometimos algo nos olvidemos de ello.
La vida es simple, pero nos las hemos arreglado para que cada día sea más compleja, a esta vida vinimos a divertirnos, a enamorarnos, a disfrutar de la naturaleza y de los regalos de Dios (dependiendo de la creencia de cada uno), y tal vez este aumento en la prevalencia del autismo no es casual, tal vez es un llamado de atención a que debemos volver a nuestro centro, a nuestra simplicidad, a vivir la vida y disfrutar de cada momento, y no de pasarnos la vida luchando por nuestros objetivos y gracias a ello perdiéndonos las cosas que realmente son importantes como nuestras familias.
Tal vez debemos volver a mirarnos a los ojos, a entender que lo más importante no son la fama y el dinero, y que lo más importante es nuestra felicidad, la de nuestras familias, la de nuestro vecinos. Que debemos ser capaces de alegrarnos porque nuestro hijo dijo una palabra, romper en llanto cuando logra por fin ir al baño solo, o cuando por años esperaste que simplemente lograra reconocerte y por un segundo mirarte a los ojos.
Definitivamente quiero quedarme con mi antigua máquina, ese antiguo Atari donde programé por primera vez, donde por primera vez logre con instrucciones simples construir todo un mundo, ese mundo que hoy me acerca y me deja comprender mejor a mi hijo.
Mario Cortés Cruz


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