Hace unos días un amigo informático me
preguntaba cómo podía llegar a explicar el autismo y de una u otra forma
llegar a acercarse a un chico con autismo, y me acordé de mis primeros inicios
en temas informáticos, por allá por la década de los 80, cuando unas cuantas
líneas de código en Basic nos permitían hacer cosas, que para ese entonces eran
maravillosas como crear algo similar a lo que hoy conocemos como una ventana de
Windows.
Al intentar analizar a
nuestros hijos ellos son así, vienen programados en basic, no tienen una
programación orientada a objetos, tienen una programación lineal, que les
permite ir decodificando esta vida sólo con instrucciones simples y concretas y
de manera ordenada, si no éramos capaces de ser claros en nuestras instrucciones
el computador podía estar días enteros dando vueltas sobre una misma
instrucción sin poder procesarla, al igual que nuestros hijos, si no les
entregamos instrucciones apropiadas no nos entenderán, ellos se ofuscarán al
igual que nosotros y en definitiva no lograremos una comunicación efectiva y
por ende no lograremos que sigan nuestras instrucciones y les causaremos un
gran recalentamiento en sus circuitos, que terminará con una gran
descompensación que será muy difícil parar.
El autismo me ha hecho ver
que debemos regresar a las cosas simples de la vida, a olvidarnos de andar con
tantos rodeos, a centrarnos en cosas concretas, a hacer uso del idioma como
corresponde y no con los modismos o incoherencias con las que estamos
acostumbrados a lidiar día a día, debemos volver a lo natural, al contacto con
los animales, a mirarnos a los ojos, a que lo que prometes lo cumples, a ser un
caballero de tomo y lomo, como los de antes, como nuestros abuelos, hombres de
palabra, de pocas palabras pero sinceras y honestas, de la palabra que valía
más que un papel firmado. Sí porque nuestros niños no entienden que si les
dijimos un itinerario no lo cumplamos, o que si prometimos algo nos olvidemos
de ello.
La vida es simple, pero nos
las hemos arreglado para que cada día sea más compleja, a esta vida vinimos a
divertirnos, a enamorarnos, a disfrutar de la naturaleza y de los regalos de
Dios (dependiendo de la creencia de cada uno), y tal vez este aumento en la
prevalencia del autismo no es casual, tal vez es un llamado de atención a que
debemos volver a nuestro centro, a nuestra simplicidad, a vivir la vida y
disfrutar de cada momento, y no de pasarnos la vida luchando por nuestros
objetivos y gracias a ello perdiéndonos las cosas que realmente son importantes
como nuestras familias.
Tal vez debemos volver a
mirarnos a los ojos, a entender que lo más importante no son la fama y el
dinero, y que lo más importante es nuestra felicidad, la de nuestras familias,
la de nuestro vecinos. Que debemos ser capaces de alegrarnos porque nuestro
hijo dijo una palabra, romper en llanto cuando logra por fin ir al baño solo, o
cuando por años esperaste que simplemente lograra reconocerte y por un segundo
mirarte a los ojos.
Definitivamente quiero
quedarme con mi antigua máquina, ese antiguo Atari donde programé por primera
vez, donde por primera vez logre con instrucciones simples construir todo un
mundo, ese mundo que hoy me acerca y me deja comprender mejor a mi hijo.
Mario
Cortés Cruz
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