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lunes, 30 de mayo de 2016

Hablar de Autismo

Desde que hice público el autismo de Fernandito he conocido muchas personas que tienen hijos que están en el espectro autista.
Al principio algunos de ellos lo ocultaban. Nos enteramos de casualidad, poque alguien me lo comentaba, porque alguien conocía al hijo de.. que tenía autismo.
Recuerdo haberme acercado a algunos de estos padres con miedo, tanteando el terreno, anticipando que mi hijo también era TEA, pensando que podían molestarse, y les decía "Me dijeron que tienes un hijo con autismo, yo también."
En mi trabajo dos de mis compañeros. Uno es padre de un niño y la otra es hermana de un joven, ya casi adulto. Gran parte de nuestros días se van en largas conversaciones sobre sus historias, sus avances, sus retrocesos, sus dificultades, sus mañas.
Los puntos de vista son distintos, son tres edades distintas y tres formas en que asumimos el autismo de nuestros niños en forma distinta también.
Pero además muchos otras personas que concurren a diario a mi trabajo tienen hijos con autismo, es increíble, son por lo menos 10 personas, si es que no son mas, entonces nos cruzamos y es inevitable comenzar la conversación:
Y como está tu hijo?
Bien! Mas o menos! Complicado! 
Estamos preocupados por que se va a cerrar la escuela!
Aquí estamos sin terapias!
Estamos buscando una escuela, que sabes tu?
Estamos probando medicamentos, el tuyo usa?
Hace un tiempo uno de ellos me contó que su hijo no estaba durmiendo mucho, entonces yo le hablé de la melatonina, y nos sentamos a hablar del tema. En un segundo arreglamos el mundo de ambos niños y ambas familias.
Pasó un tiempo y la melatonina había dado resultado. Genial!
Otro día hablé con otro papá que tiene a su hijo en la Escuela Raíces, estaba complicado, como todos, hablamos de escuelas, de posibilidades, el mundo cuesta arriba, pero entre los dos intentamos nivelarlo. 
Recibo llamadas, a diario, de gente que recibió mi numero porque un amigo se lo dio, por que otra mamita se lo dio, porque la niña de la tele se lo dio, llamadas de madres o padres, hasta de tías, desesperados por el diagnóstico, por el duelo, por el dolor, pero también de madres o padres deseosos de aprender, de saber, de querer entender y ayudar a sus hijos. Y así se me van los días, hablando y hablando de autismo.
Hoy, en la mañana vi a otro de estos padres, y la conversación fue esta:
Yo: Hola, como estás? y tu hijo?
El: Bien, y el tuyo?
Yo: Bien, avanzando, harto!
El: el mío aprendiendo a bañarse solo! (comentario acompañado de una cara de orgullo y felicidad increíble)
Eso fue todo, pero fue mucho. 
La sensación de orgullo de ese padre llenó el espacio, y con mis compañeros nos dimos cuenta una vez más de lo importante que son estos tremendos pasos de nuestros hijos para nosotros, padres de niños distintos o "especiales".
No pararé de hablar de autismo, no siento miedo de hablar de autismo, todos lo necesitamos, a todos nos hace bien sacar la pena y compartirla, es mas fácil sobrellevarla, pero también compartir las alegrías, los logros, nos llena el alma, y compartir las experiencias, las vivencias nos da las esperanzas, las expectativas, la luz que a veces se apaga.
A ese padre que hoy usa la melatonina y ha logrado dormir por fin, bien! 
Compártelo tal vez a alguien más le sirva el dato.
A ese padre que estaba preocupado por el cierre de Raices. Como arreglamos el mundo ese día, pero también nos comprometimos a darnos todos los datos posibles.
A ese padre que nunca ha querido hablar de autismo, se que solo le falta tiempo, ya podrá hacerlo.
Y a ese padre que rebosa de felicidad y orgullo, bien!! lo disfrutaremos contigo.
Que bien nos hace Hablar de Autismo.

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